Seguidor de la escuela modernista fundada por Rubén Darío y obsesivo lector de Edgar Allan Poe y Guy de Maupassant, Quiroga se sintió atraído por temas que abarcaban los aspectos más extraños de la Naturaleza, a menudo teñidos de horror, enfermedad y sufrimiento para los seres humanos. Muchos de sus relatos pertenecen a esta corriente, cuya obra más emblemática es la colección Cuentos de amor de locura y de muerte.
Por otra parte se percibe en Quiroga la influencia del británico Rudyard Kipling (Libro de las tierras vírgenes), que cristalizaría en su propio Cuentos de la selva, delicioso ejercicio de fantasía dividido en varios relatos protagonizados por animales.
Algunos estudiosos de la obra de Quiroga opinan que la fascinación con la muerte, los accidentes y la enfermedad (que lo relaciona con Edgar Allan Poe y Baudelaire) se debe a la vida increíblemente trágica que le tocó en suerte. Sea esto cierto o no, en verdad Horacio Quiroga ha dejado para la posteridad algunas de las piezas más terribles, brillantes y trascendentales de la literatura hispanoamericana del siglo XX.
Sus libros: Los arrecifes de coral (poemas,1901) El crimen del otro (cuentos, 1904) Los perseguidos (cuentos,1905) Historia de un amor turbio (novela, 1908) Cuentos de amor de locura y de muerte (cuentos, 1917) Cuentos de la selva (cuentos infantiles, 1918) El salvaje (cuentos, 1920) Los sacrificados (teatro, 1920) Anaconda (cuentos, 1921) El desierto (cuentos, 1924) La gallina degollada y otros cuentos (cuentos, 1925) Los desterrados (cuentos, 1926) Pasado amor (novela, 1929) Más allá (cuentos, 1935) El hombre muerto (cuentos)